Κυριακή του Θωμά (Domingo de Tomás o de la Anti-pascua)

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Domingo de Tomás (la Anti-pascua)

Arximandritou Nikiforou Passá

Mensajero Oficial del Sagrado Arzobispado de Mesogea y Lavreotiki

 

Traducción: Alejandro Aguilar.

 

“Vivimos especialmente estos días la Resurrección de Cristo. Celebramos la fiesta de las fiestas, el Domingo de Pascua; la Pascua de la dicha y del amor en la que todo es perdonado y todos nos reconciliamos y nos armonizamos; donde todo brilla por la luz de la Resurrección y todos dichosos sostienen como un ancla la esperanza para recorrer la vida. Y dentro del resplandor de la fiesta, las presencias de Cristo se proyectan como garantía del cumplimiento de sus promesas por su Resurrección.

 

Cristo hace latente su presencia, "para que no digan los que están en su contra que no renació y para que los Apóstoles no lleven tan sólo esa imagen en su fantasía sin haberlo visto resucitado". De esta manera, no deja al apóstol Tomás en sus dudas ni creer en su imposibilidad, puesto que el Apóstol está incluido entre aquellos que quieren creer, pero no pueden y no entre aquellos que no pueden creer y no quieren.

 

Porque una cosa es querer creer y otra no poder, ya que existen las debilidades humanas y sus imperfecciones, y otra cosa es poder creer y no poder. Esto último es egoísmo y mera acción demoníaca.

 

Frente, pues, al milagro de la Resurrección de Cristo, a pesar de que de este modo se desarrolló ante los ojos humanos, y de la misma forma fue interpretado por los Apóstoles con las repetidas presencias del maestro, existe una problemática. ¿Y cuál es esta problemática?  En la aparición de hoy de Cristo frente a sus Discípulos, se escucha que dice, dirigiéndose al Apóstol Tomás: "Trae aquí tu dedo y ve tus manos, trae tu mano y colócala a mi lado…"

 

Sin embargo, algunos días antes, cuando se había encontrado con la discípula María, cerca de su tumba, y mientras ella intentó tocarlo, le dijo: "¡No me toques!"

 

¿Por qué pues Cristo al apóstol Tomás le dice que lo toque y a la discípula María "no me toques"? Algunos analizan superficialmente las cosas y dirán que aquí existe un manejo especial del apóstol Tomás. En la realidad, sin embargo, esto no ocurre.

 

¿Que ocurre entonces? El diferente enfrentamiento de Jesús ante el apóstol Tomás y la discípula María se explica no como una acción de manejo de uno o de otro, sino que depende de diversas proposiciones y disposiciones de ambos.

 

¿Qué significa esto entonces? "María no dudaba de que quien le hablaba es el Señor vuelto a la vida de la tumba". Sin embargo, a pesar de que creía en la Resurrección, tenía una acepción engañosa, la cual era que Cristo seguiría conviviendo con sus Discípulos como antes.

 

Cristo, con la prohibición que le hace María, desea hacerle saber que naturalmente estará con ellos constantemente, pero no como antes. Ahora es Cristo Resucitado y por ello también sus relaciones con ellos serían diferentes.

 

El apóstol Tomás, por otro lado, no creía en la Resurrección de Cristo y pedía pruebas "acerca de que la aparición del Señor era una realidad tangible y no un engaño de la fantasía". Por ello Cristo deja que lo toque. De este modo, el error del apóstol Tomás termina exactamente donde empieza el error de la discípula María.

 

Queridos hermanos, cabe en el hombre también la infidelidad buena; cuando ésta, claro, nos conduce a la fe correcta y pura, entonces se dispersan todos los dilemas y todas las dudas; se abre un nuevo horizonte en nuestra vida que nos reconcilia en el cielo, que queda siempre abierto para nosotros. Nace después, sin ser forzada, la confesión de que Dios renació realmente, que es el mensaje de toda la enseñanza del Evangelio. También esta confesión nos lleva al mismo camino del apóstol Tomás, es decir, de la infidelidad a la fe; de la fe a la confesión del Cristo Renacido y de que Él es "Nuestro Señor, Nuestro Dios".

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Θέμα επιλογής (Λένα Παππά)

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Θέμα επιλογής

Λένα Παππά

 

Θεός γείτονας

και Θεός μακρινός

–εκατομμύρια έτη φωτός οι Γαλαξίες του–

Θεός Δυσβάστακτος και Παραμορφωμένος

από τα βέλη του μίσους μας

απ’ την οδύνη του για τα βέλη του μίσους μας

και Θεός Γλυκός κι Αμάραντος

σαν τέλειο ρόδο

Θεός Απερινόητος και Απαιτητικός

Θεός Απρόσιτος και Εκδικητικός

και Θεός Πατέρας στοργικός

Θεός των θαυμάτων

Θεός των θανάτων

 

Ποιον να διαλέξω ν’ αγαπήσω

μ’ εκείνον να πεθάνω και να ζήσω.

 

Cuestión de elegir

Lena Pappá

Traducción: Alejandro Aguilar

 

Dios vecino

y Dios lejano

– a mil años luz, sus Galaxias –

Dios Insoportable y Conocedor de todas las cosas

de las flechas de nuestro odio

de su dolor por las flechas de nuestro odio

y Dios Dulce e Inmarchitable

como perfecta granada.

Dios Imprudente y Exigente,

Dios Inaccesible y Vengativo

y Dios Padre cariñoso,

Dios de los milagros,

Dios de las muertes.

 

¿A cuál escoger amar,

aquél con quien muera o aquél con quien viva?

Myrtiotissa (1885 – 1968)

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ΑΦΙΕΡΩΜΑ ΣΤΗ ΜΥΡΤΙΩΤΙΣΣΑ

Myrtiotissa (1885 – 1968)

 

Traducción: Alejandro Aguilar.

 

Myrtiotissa (pseudónimo literario de Theoni Drakopoulou) nació en el suburbio Bebeki de Constantinopla. Su padre fue diplomático y seis años después del nacimiento de Theoni, fue nombrado cónsul general de Grecia en la entonces Creta bajo la posesión turca, donde se mudó junto con su padre. Después de permanecer dos años en la isla, se establecieron permanentemente en Atenas, donde Theoni estudió en la Facultad Hill de Plaka. Desde su edad escolar tuvo inclinación hacia la poesía y el teatro. Formó parte de presentaciones amadoras de drama antiguo y colaboró con la Nueva Escena de Konstantinos Christomanou. Después de un pequeño lapso de descanso de su ocupación con el teatro, debido a la oposición de su familia, continuó sus estudios dramáticos en París (Escuela Dramática Estatal), donde se estableció después de su matrimonio con Spyros Pappás, con el cual tuvo un hijo, Giorgos, el cual siguió su carrera en el teatro griego. A Grecia regresó después de algunos años, al término de su extenso matrimonio, y trabajó como profesora en el conservatorio de Atenas. Determinante para su expresión poética fundó su acercamiento y amor con el poeta Lorenzo Mavili. Después de la dramática muerte de éste en la batalla de Driskos en 1912, Myrtiótissa volvió su mirada hacia su viejo amor expresando su dolor. En 1919 circuló su primera compilación poética con el título "Canciones". Importante también para su vida fue la profunda amistad que la acercó a Kostis Palamás, quien se volvió su guía. Fue homenajeada con premios estatales de poesía (en 1932 por los Regalos de amor y en 1939 por Gritos). Después de la pérdida temprana de su hijo, editó el libro Giorgos Pappás en su infancia (1962). Murió en Atenas. La poesía de Myrtiótissa está dominada por un potencial lirismo, mientras que entre sus temas se destacan la naturaleza y el binomio amor-muerte. 

 

(Fuente: Archivo de Literatos Griegos)

 

Te amo

 

¡Te amo, no puedo

otra cosa decir

más profunda ni más simple

ni más grande!

 

Frente a tus pies aquí

con anhelo extiendo

la flor de muchas hojas

de mi vida.

 

Mis dos manos, aquí están…

Te las ofrezco atadas

para que asientes dulcemente

tu cabeza.

 

Y mi corazón salta

y todo mi celo pide

que todo esto se vuelva para ti

una almohada.

 

¡Ay abejita mía, bebe

de estos dulces y delicados aromas

de mi alma!

 

¡Te amo, no puedo

otra cosa decir

más profunda ni más simple

ni más grande!

 

Los pasos

 

Los pasos, tus pasos

conocidos y amados que están perdidos.

He echado de menos tus palabras,

tus ojos, tus dos manos.

 

También he tenido sed de tus besos

que ya me zahieren como cuchillos.

Cuando recuerdo tus pasos,

repentinamente se queman las estrellas.

Me encuentro entre tus brazos.

Los pasos, tus pasos.

 

Los pasos, tus pasos,

entre mis sueños asustados,

llegan a mí.

He olvidado tus palabras,

tus ojos, tus dos manos.

 

También he tenido sed de tus besos

que ya me zahieren como cuchillos.

Cuando recuerdo tus pasos,

repentinamente se queman las estrellas.

Me encuentro entre tus brazos.

Los pasos, tus pasos.

 

En mi soledad

I

Clavaste tus ojos divinos

en mis ojos, un día de ensueño,

tiró de ti la profunda melancolía

que hace su nido en ellos, misteriosa.

 

Tu mano fuerte, ¡oh encanto!

Me conduce a toda cima

y alrededor de mi desgraciada vida

tejía una vida inimaginable.

 

Ahora, muda, llena de desesperación

busco, noche y día cansada

en los libros de la muerte,

tu alma enigmática.

 

II

Ni mi dolor te atrapa

ni tampoco mis lágrimas,

todos los días te vas lejos

y cada vez más lejos de mí.

 

Envuelto entre las nubes

y la niebla, ay de mí,

no te distingue claramente

mi mirada empañada.

 

Y si te perdieras de mí a todos lados,

mi Amor doloroso,

irán las alas de mi alma,

irá también la joya de mi corazón…

 

III

¡Oh, alejada y bella alma!

Entre la absoluta calma en que caminas

desde nuestra vida pasada

parece que nada recuerdas.

 

Pero yo que espero la salvación,

y la salvación no viene hacia mí,

¿qué sería yo sin el dolor

y sin recordarte a Ti?

 

IV

¿Qué más, querido mío, pides de mi,

que estás de pie triste frente a mi figura,

si mi corazón, si tu alma,

– aunque estés muerto – se inundan de Ti?

 

Tus canciones divinas una a una

las vive cada noche mi voz cantora,

se volvieron ellas mi única oración.

¡Suave oración, nacida de Ti!

 

¿Por qué me miras con ojos tristes?

Enciendo tu lámpara, mi propia alma,

y día a día expande mi vida

hacia Ti, sus rosas empalidecidas…

 

V

En la ventana

y frente a mí,

el árbol seco,

mi compañía.

 

Tanto la fuerte y repentina llovizna

que cae

como la oscuridad

entran en mí.

 

Tus palabras suenan

como vacías en mi interior,

oscurecido,

mi pensamiento.

 

Muda ya en el ruido

del mundo

como una rota

vieja guitarra…

 

VI

Alguna vez fui

con mi alma

a una dulce isla mía

de ensueño.

 

Todo, como antes:

Bosques, costas,

olían intensamente

las naranjas.

 

Olivos, junto con

los cipreses

y como niditos

las iglesias.

 

Te volví a encontrar

¡Qué dicha! Dicha mía,

¡Qué alegría

en mi corazón!

 

VII

¡Noche, luna,

y tú frente a mí,

vivo,

muerto Amor mío!

 

Algo me muestra

tu divino dedo:

a veces la ola,

a veces una estrella.

 

Te digo: ¡Mi amor,

cuánto te tardaste!

¿Qué podría ya

darte?

 

Me dices: ¡Mi luz

te iluminará

y mi vida sin materia

te adornará!

 

Y caminamos…

Y la luna

nos corona –

¡dicha celestial!

 

De repente te pierdo…

¡Y frente a mí,

el árbol seco,

mi compañía!

 

Ahora que otra vez comenzó…

 

Ahora que otra vez comenzó el divino sosiego

a esparcir lentamente dentro de mí un rocío aromático,

mi pensamiento nostálgicamente regresa al pasado,

y del amargo vaso del recuerdo vuelve a beber.

 

Y anclo nuevamente en la isla de los olivos dorados

y de los ricos y profundamente verdes cipreses.

Ahí está mi dulce pueblo y las pueblerinas

que bajan la montaña con sus leves cuerpos.

 

Y yo contigo doy una vuelta en las laderas y en los bosques,

y escalo en las altas e inexploradas cimas,

toda nuestra se volvió la encantadora creación

dándonos inimaginables dichas de ensueño.

 

¿Pero de veras me encontraba cerca de ti?

¿La agüita cristalina que me diste de la fuente?

¿Me tranquilizó tu sombra? ¿Me calentó tu presencia?

¿Me humedeció tu amor como el amanecer a los pájaros?

 

¿En verdad estuve contigo? ¿Mi mano ha apretado

tu mano? De tus ojos salía esa luz

que iluminaba mis ojos; habías ahogado mi anhelo,

¡y despertabas mi adoración como un dios antiguo!

 

Visión tú, cantante, y visión, la costa,

visión también, la isla bañada de sol.

Y la guerra de cuento, dragón de dos cabezas,

¡oh Muerte! Miedo infantil también tú.

 

Pero todo es sueño, y si todo es mentira

aun nuestra muda y nocturna despedida,

y tu última vestimenta que parecía como sangra,

y lo dorado, y la espada cuando estabas vivo,

 

¡mentira, todo mentira! También aquél día,

el día cruel, en que vinieron dolorosamente a decirme

que moriste, que te extinguiste heroicamente allá

y que nunca nuestros ojos se volverían a ver…

 

Me decían consuelos, pero yo me encerraba en mí,

era como si el tiempo y la vida se hubieran detenido,

por eso no podía decir lo que sentía ni si me dolía,

las palabras se apagaban dentro de mí y se volvían respiro.

 

Y cuando me encontré sola en la oscuridad de la noche

demoró todavía más la verdad en iluminarme,

y se había mostrado ya el amanecer como si yo ya hubiera conocido el Ades,

como si me hubiera despellejado, gritado, cansado mi pecho…

 

Ahora que otra vez comenzó el sosiego divino

a esparcir en mí un rocío aromático,

ahora que sé saborear el apacible dolor

sin agacharme hacia la tierra como un doblado Sauce,

te pondré escondido en el fondo de mi alma

¡ahí donde no cabe más dolor y son conocidos los sufrimientos!

 

(Fuente: Las llamas amarillas [trad. Alejandro Aguilar], Ed. Grammata, Alejandría, 1925)

La figura de la ausencia (Giannis Ritsos)

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La figura de la ausencia

Giannis Ritsos

 

Traducción: Alejandro Aguilar.

 

Lo que se fue, aquí echa raíz, en la misma posición, triste, mudo

como un gran florero de casa que fue vendido alguna vez

en momentos difíciles,

y en la esquina de la recámara, ahí donde se sostenía el florero,

queda el vacío denso en la misma figura del florero, inmovible,

reluciendo claro en el rayo solar, cuando abren a veces

las ventanas,

y dentro del mismo florero, que ha cambiado su esencia

con la misma equivalente esencia del cristal del vacío,

queda de nuevo aquél mismo espacio, un poco más dolorosamente sonante

tan sólo.

Detrás del florero se distingue el color de la pared

más oscuro, más profundo, más onírico,

como si quedara la sombra del florero dibujada en un sarcófago.

Y, alguna vez, en la noche, en un momento silencioso,

o también en el día, entre las conversaciones,

escuchas en el fondo de ti algún sonido agudo, amargo y ondulante

como un dedo invisible que traspasara

aquél ausente, sensible, cristalino recipiente.

Alejandro Magno y el final del aislamiento de las culturas

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Alejandro Magno y el final del aislamiento de las culturas

Viví Papanagiotou, Giorgos Pappás

 

Traducción: Alejandro Aguilar.

 

Con el título "Alejandro Magno y la apertura del Mundo" abrió las puertas una exposición en el museo Mannheim de Alemania sobre el imperio alejandrino después de Alejandro. En el centro de la exposición, Asia Central.

 

Los museos Reiss-Engelhorn en Mannheim y el Instituto Arqueológico Alemán organizaron una exposición sensacional sobre Alejandro Magno y el final del aislamiento de los entonces mundos asiático y europeo.

En el centro de la exposición se encontraron  las culturas y los pueblos de Asia Central. Se trató de una nueva y segunda lectura de la herencia de Alejandro Magno, ya que hasta ahora las exposiciones sobre el gran macedonio se centraban en Europa y Egipto.

 

¿Por qué es, sin embargo, importante la proyección de Asia Central en la herencia de Alejandro?

El profesor Alfreid Vitsorek, director de los Museos Reiss-Engelhorn de Mannheim y organizador de la exposición, explica al micrófono de la Deutsche Welle por qué es importante esta nueva mirada: "Porque con la expedición de Alejandro Magno fueron completamente creadas nuevas condiciones, nunca antes conocidas, en la región de Asia Central. Se creó una herencia cultural mixta y de muchas formas, que fue sellada por la cultura griega y helenística, pero también por las diversas culturas de los pueblos de la región. Esta herencia cultural mixta trajo repentinamente algo completamente nuevo. Por eso denominamos conscientemente nuestra exposición: "Alejandro Magno y la apertura del Mundo".

 

La bañera de Roxana de Kurgansol

400 objetos en exposición de los más grandes museos de Europa (Louvre, Museo Británico, Museo de la Herencia Cultural de Berlín, Emirtage de Petrúpolis) y de los Museos Nacionales de Taskent en Uzbekistán, de Buzambé en Tatzikistán y de Kabúl en Afganistán adornaron las salas del museo con la iluminación adecuada, efectos acústicos de representación de ceremonias y videos informativos.

Muchos de los objetos fueron hallazgos arqueológicos de los últimos cinco años, algunos, claro, del año antepasado, como la bañera griega de Uzbekistán.

La bañera simple, pequeña y de barro -seguramente para niños, pero claramente griega – fue denominada por muchos reporteros alemanes como  "La bañera de Roxana". La disfrutamos a la media luz de la sala, llena de estudiantes alemanes y arqueo-helenistas ancianos. La bañera fue encontrada el año antepasado en la fortaleza Kurgansol, una de las diez fortalezas, como creen los arqueólogos, que construyó Alejandro Magno en el Río Oxos, el actual Amú Daria, entre Samarkandi y Alejandría.

 

Buda adquiere "apariencia corporal" después de la conquista alejandrina en Asia Central

A los once años de la expedición de Alejandro Magno, cambiaron en Asia Central las estructuras económicas y sociales, fueron influidos profundamente los valores culturales y las creencias religiosas de todos los pueblos de la región. El ejemplo más característico es la influencia del espíritu griego y helenístico en la representación icónica de Buda. Los arqueólogos han llegado a la conclusión en los últimos años de que Buda fue representado por primera vez después de la conquista de la región por el ejército de Alejandro. Antes no existía ninguna imagen y ninguna estatua de Buda.

El director y organizador de la exposición mencionó: "Como conocemos hoy a Buda y a sus diferentes estatuas, dicha representación no existía en el budismo temprano. Lo único que existía eran las huellas de sus pies o también las plantas de sus pies. Es decir, con la expedición de Alejandro Magno y las influencias que ejerció en las culturas de la región, Buda adquiere una "apariencia corporal". Así repentinamente Buda adquiere cuerpo y, claro, definiciones técnicas griegas.

Lo más interesante es que más allá de sí mismo, confirmamos muestras claras también en la representación de sus acompañantes, que descienden de la tradición helénica".

En la exposición se mostró una cantidad enorme de estatuas de Buda y de monedas con su forma que incluso el inexperto confirma su influencia helénica o helenística. Característicos fueron los glifos que representan la vida de Buda, como, por ejemplo, un gravado de piedra del siglo III d.C., donde su acompañante, Vairapani, el protector de la enseñanza budista, es un Heracles griego con su bastón de madera y su piel de león, mientras que la guirnalda, a primera vista, decorativa, son Eros (Amores) que rinden humildemente honores a Buda.

 

La influencias helénicas "fueron perturbadas" en la época de los talibán

Los historiadores alemanes sostienen que las influencias helénicas y helenísticas en la vida cotidiana y en la cultura de los pueblos de Asia Central fueron perturbadas en el siglo XX por la época de los talibán.

Hasta entonces y en la época de esplendor del Islam, las influencias helénicas no habían sido perturbadas. Esto significa que hasta entonces nadie había pensado en retirar símbolos, arquitecturas ni técnicas artistas que no respondían a la enseñanza del Islam. Por primera vez Asia Central vive entonces el fundamentalismo. De esa manera, talibanes armados destruyeron la mayoría de los objetos que no pertenecían al arte islámico, en el Museo Nacional de Kabúl y con carros de batalla y materiales explosivos hicieron explotar los enormes y famosos Budas de Bamian.

El comentario del arqueólogo alemán y director de los Museos es peculiar:

"Incluso en la época del Islam, las universidades de Asia Central, en Buhara y Smarkandi, eran quienes enseñaban los antiguos filósofos griegos. Un fenómeno que se interpreta porque el gran Averroes, el conocido filósofo del Islam, estudió filosofía griega en esas universidades, además de letras griegas. Escritos griegos fueron dados a conocer después en Bagdad, Damasco y quizá en el sur de España. Creemos que esta es la ruta a través de la cual la filosofía griega fue transmitida, ya que en aquella época, en Alejandría, Damasco y Bagdad, los escritos griegos habían ya desaparecido y habían llegado nuevamente desde Asia Central a través de esta expedida y antigua cultura mixta."

 

La exposición en Mannheim estuvo en exhibición hasta el 21 de febrero pasado y fue resultado de intentos coleccionistas de instituciones científicas y del gobierno alemán, el cual se encargó de la exposición a través del ministro de asuntos exteriores Franc-Walter Steinmaier.

¡Los vinos franceses son… griegos!

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¡Los vinos franceses son… griegos!

 

Viví Papanagiotou, Spyros Moskovou

 

Traducción: Alejandro Aguilar.

 

Nuevamente el helenista Paul Cartledge de la Universidad de Cambridge ha provocado discusiones con sus puntos de vista anti-convencionales. En su nuevo libro afirma ahora la descendencia helénica del vino francés.

 

Muchas cosas dejaron los antiguos griegos, la democracia y la poesía, la filosofía y la tragedia, la historia y la comedia, y muchas cosas más. Estos lejanos e impulsadores ancestros nuestros, para nosotros sus descendientes de resultados nulos, nos heredaron también el vino. No solamente preparaban el vino y lo bebían, sino que expandieron su espíritu por toda Europa. Claro, esto lo demuestra la investigación histórica de nuestros días, que un vino francés Côtes-du-Rhône se reduce a los conocimientos vinícolas y vitícolas de los antiguos griegos que en siglo VI antes de Cristo habían colonizado el sur de Francia. En un principio existió, pues, el vino griego y no el romano ni el etrusco, como se atrevieron a afirmar otros importantes historiadores. Lo correcto en algún lugar dentro de nosotros lo sabíamos, lo sentíamos, era cuestión de tiempo llegar al quod erat demonstrandum o mejor dicho al oper edei deiksai.

 

Los griegos en el Ródano

Paul Cartledge, profesor de cultura griega en la Universidad de Cambridge, en su nuevo libro, que se espera sea editado pronto con el título "Grecia Antigua: La historia de once ciudades", llega hasta las últimas demostraciones. Antes de su publicación, damos un atisbo a lo que dice acerca del vino. En resumen pues: los antiguos foceos llegaron a la desembocadura del Río Ródano y ahí fundaron Marsella (Massalía). El río después se transformó en ruta comercial, a través de la cual llegaron, a las mesas de las diversas tribus celtas, las ánforas con el mosto amasado, esta bebida primigenia. Y les gustó mucho. Los griegos para conservar su colonia en la desembocadura del Ródano tuvieron, de alguna forma, que tomar en cuenta en su plan también a los celtas de los alrededores, en Ligiria. Comenzaron entonces a casarse con mujeres de la región y así a través de los matrimonios mezclados comenzaron a pasar al otro lado también los saberes de la cotidianidad, por ejemplo, cómo puede alguien preparar vino. A partir de aquella época nos han sobrevivido muchas pruebas de esta producción helénica de vino. Rastros de vino etrusco no se han encontrado, pero elementos sobre la producción romana son muy recientes.

 

El curso de la historia

A partir de ahí, de la antigua Marsella a sus habitantes griegos, el vino comenzó, según el profesor Cartledge su irrefrenable rumbo y su toma por todo el mundo a través de los siglos. Y ahora que lo fácilmente intelectual se ha comprobado, ¿qué ganamos nosotros los griegos? ¿Nos volvemos más ricos o más pobres, nosotros que sufrimos en exportar nuestro vino actual, y que además en los mercados europeos creen que sabemos solamente hacer retsina y mavrodafni? ¿Y nos muestran los vinos franceses de excelencia? Algo no salió muy bien a lo largo de los siglos que corrieron de la fundación de Marsella hasta hoy, alguna nueva división del trabajo internacional habría ocurrido a nuestras espaldas, algunos osados encontraron la oportunidad y consolidaron en las consciencias el título "vino francés" por el hermoso vino seco de nuestros foceos, de nuestros abuelos y de nuestras abuelas en otros términos. ¡Algo no salió bien en el curso de la historia! ¡Afortunadamente existen historiadores distinguidos que revelan a los usurpadores!