El icono bizantino

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“Pienso en esos conjuntos de pinturas religiosas cuidadosamente estructurados que, a juzgar por la elección de los temas y el emplazamiento reservado a cada uno de ellos sobre las bóvedas y los muros de una iglesia de cúpula, simbolizan el reino de Cristo […].

La significación simbólica de estos conjuntos de pinturas es, por tanto, evidente: la iglesia con cúpula es un microcosmos y las imágenes que se agrupan allí muestran a los habitantes de este universo, mientras sus emplazamientos respectivos corresponden, grosso modo, a las diferentes partes del cosmos donde residen. Cristo y los ángeles están en el cielo; los profetas y los santos se agrupan alrededor de la Virgen y ocupan los muros que corresponden a la tierra; en fin, a la misma altura, los otros paneles se reservan para la evocación de los grandes acontecimientos de la historia de la salvación”.

 

André Grabar, Las vías de la creación en la iconografía cristiana (1979).

 

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El icono bizantino.

 

Aunque en la actualidad hablar de icono equivale a tratar de un amplio capítulo de tablas pintadas de variado formato pero siempre dedicadas a la piedad religiosa, en el estudio del arte bizantino esta acepción debe ser ampliada.

Icono equivale a imagen; y el arte del icono bizantino engloba a toda imagen pintada, esculpida o grabada en una gran variedad de soportes – madera, marfil, bronce, plata, etc. – con una finalidad de devoción individual, familiar y colectiva. Sólo esta acepción nos aproxima al valor real que desempeñó en la religiosidad y en la actividad artística de la sociedad bizantina y, con posterioridad a la desaparición de Bizancio, en el ámbito de la iglesia ortodoxa griega y rusa.

El icono es el vehículo de expresión de la religiosidad individual y de la colectiva, significa la posibilidad de postración – prokínesis – y junto a la imagen de Dios, su Hijo, la Virgen o los santos universales y locales, por medio de la colocación de velas o lámparas encendidas o el ofrecimiento del incienso para la petición de su protección o como agradecimiento por su ayuda.

 

Enciclopedia de Historia del arte, Editorial Océano, Barcelona, 2002, p. 457. 

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